
Soy una enferma de lo costumizado. Me explico: no puedo tener una sola canción en mi MP4 que no esté estiquetada junto a la foto de la portada del álbum al que pertenece; mi fondo de escritorio jamás ha sido más de un segundo el predefinido de Windows; llevo siempre las uñas pintadas; soy incapaz de no poner una foto en la pantalla de mi móvil y, desde que la tecnología me lo ha permitido, jamás he tenido un tono que no fuese una canción que me gustase; mi nick en el msn jamás ha sido mi nombre y desde que se pueden meter fondos e imágenes, pues ale, cada persona con un motivo (menos mal que tengo a pocos); mi habitación ha estado decorada con pósters desde mis nueve años -empecé con los que te venían de regalo en la Super Pop- y cuando era pequeña mis carpetas estaban forradas con fotos y dibujos ¡incluso en el interior!
He parado porque mi imaginación ha dicho basta, pero seguramente hay muchos más ejemplos. A esta enfermedad se le une otra nueva: la de la muerte prematura. Con las nuevas tecnologías todo caduca antes y, junto a ellas, mi obsesión 'tuning'. Hasta el punto que antes un fondo en la pantalla de mi móvil o ordenador duraba meses, ahora sólo días. En seguida me canso y quiero algo nuevo. Con los tonos pasa lo mismo. Mientras que Time is Running Out duró en mi antiguo Nokia más de un año, en el nuevo móvil que tengo ya he puesto tres distintos y mi LG nuevo sólo tiene tres meses. Pensando en esto, me he dado cuenta que puedes darte cuenta de lo bueno que es un tema al ponerlo de tono. Tuve Time is Running Out más de un año hasta que lo quité rozando el hastio, en cambio Undisclosed Desires me ha durando un mes -también es verdad que al leve atisbo de que estaba empezando a cansarme lo quité, es una canción que me gusta mucho-.
Me pierdo en divagaciones. Volvamos a la customización patalógica, no logro encontrar un motivo que explique esta necesidad enfermiza de personalizar todo cuanto tengo. Puede que sea una manera de marcar el territorio cual oso en el bosque a zarpazos con los árboles: este MP4 es un Creative Zen, pero el mio es distinto a los demás... Lo que se traduce en un afán de posesión extraña y materialismo absurdo que yo creía no tener, pero que, mira, sí tengo. Hoy he invertido una hora de mi tiempo en 'decorar' la cocina de mi mascota en Pet Society... me ha quedado muy mona, pero creo que esta necesidad se me está llendo de las manos. Necesito casa propia ya. Quizá sea ese el remedio para este mal del siglo XXI. ¿Habré descubierto una nueva enfermedad?

Jamás había planteado la customización de esa manenera. Customizamos mil!! Y no te olvides de todos los pantalones que hallas roto, cortado, las camisetas con imperdibles, etc...
ResponderEliminarNos vemos!!
“Dentro de cincuenta años la tierra se habrá convertido en cementerio de maquinas , y el alma del cosmonauta se habrá identificado con la cabina de su nave” (Herman Hesse)
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