
Cuando me compré mi entrada el 19 de junio de 2009 para ir al concierto de Muse fui muy feliz. Vicky estuvo allí conmigo y decidió apuntarse sin haberlo planeado. Tenerla en mis manos fue un subidón muy grande:
¡¡¡por fin iba a ver a Muse!!! Pero aquello era sólo el principio de los acontecimientos resitanceros.
Dos meses después, a mediados de agosto, pude escuchar el primer single de The Resistance,
'United State of Eurasia' que me sorprendió gratamente con un homenaje a los míticos Queen. Luego llegó
Uprising, que curiosamente había sido elegida, antes de ser lanzada, para aderezar un videorreportaje que hice sobre Controles de Alcoholemia con Terra TV -al escucharla pensé: 'éste que canta es Matt', pero lo dejé pasar pensando que simplemente era parte de mi musera y enferma obsesión-. Poco después un colega me pasó el 'nuevo single de Muse' y, sí, era el mismo tema que escuché en mi vídeo: Uprising, el que a mi juicio es el mejor tema del disco. No me lo creía.
Tras más de ciento cincuenta interminables días, llegó ese 28 de noviembre de 2009. A pesar de que mi querido amigo Kike se olvidara la entrada, por lo que tuvimos que volver a Coslada, y de que estuviéramos en las puertas sólo cinco minutos antes de su apertura, nos pusimos en octava fila. Eso gracias a Vicky y a que sus primos nos descubrieran la puerta de atrás del Palacio de los Deportes.
Pero lo más increíble de esta historia llega ahora. La semana pasada, mientras hacía mi visita rutinaria por Museabuse, me encuentro con la noticia: '
El jueves 14 de enero se estrena el nuevo videoclip de Muse, Resistance, grabado íntegramente en el concierto de Madrid'. Alabadas sean las musas. No sólo tuve la suerte de ver aquel conciertazo, con el Palacio lleno hasta la bandera, si no que ese momento ha quedado inmortalizado para siempre. Es más,
he conseguido encontrarme entre la marea de gente en un par de planos y mi cara es el vivo retrato de lo que sentía en esos momentos: ansias de revolución incitadas por las virtuosas manos de Matthew Bellamy acariciando la Black Midi Manson.
¿Por qué me siento afortunada? Porque si no hubiese quedado con Vicky en junio, no hubiera venido conmigo al concierto, y no sólo no hubiera disfrutado de su inmejorable compañía ausente -estábamos juntas pero completamente entregadas a aquel espectáculo hipnótico-, sino que es posible que no habría tenido aquel lugar de honor. Porque por ello, la grúa llegó mucho a nuestra zona y nos enchufó. Porque
somos parte, junto a las 18.000 personas, de un videoclip de la que, para muchos es -me incluyo-, la mejor banda de rock del siglo XXI. Aunque algunos son elecciones, otros son simples hechos que el libre albedrío pone de tu parte. Pero todos los sucesos aquí narrados llegan a la misma conclusión:
hemos pasado a la historia de Muse. Yo e Ibai -gracias por no matarme-, y Kike, y Aida y Vicky -a la que dedico este post-.
Gracias Matt, Dom y Chris. Nos habéis hecho más que felices, empiezo a pensar que el '
Gracias Madrid, we love you' que dijo Dom no eran simples palabras. No es para menos: somos un público más que agradecido, no hay más que ver el videclip. Vino con doce días de antelación, pero ha sido el mejor regalo de cumpleaños que me podían hacer.