sábado, 21 de noviembre de 2009

Another Note...¡no os compréis este libro!


Hace un año exactamente, empecé a leerme Death Note. Aunque no necesite presentación, diré que se trata de un manga escrito por el/la genial Tsugumi Ohba y dibujado por Takeshi Obata. Es mi segundo cómic favorito, sólo superado por otra obra maestra, The Sandman (Neil Gaimman). Me he leído sus 12 volúmenes sólo dos veces –caerán más-, he visto todos los capítulos de la versión anime -muy buena por cierto si se compara con otras adaptaciones manga como Gantz- y me he tragado las tres películas de serie B japonesas que se hicieron sobre la historia -Death Note, Death Note: The last Name y , la horrible, L Change The World-.

Cuando había agotado todo el universo Death Note que había a mi alcance, Glenat anunció que se traducirían al castellano tres obras: la enciclopedia Death Note 13, How to Read y las dos novelas Another Note: el caso del asesino en serie BB de Los Ángeles y L Change the World. El primero al final me lo compré en Londres en inglés porque no pude resistir la tentación al verlo en una tienda manga. Pero para las novelas, esperé a la traducción que llegaría en octubre.

Por fin, este mes de noviembre las han puesto a la venta, con el acostumbrado retraso. Me hice con la de Another Note, porque era la que más me interesaba ya que se centraba en el caso de Beyond Birthday, el asesino en serie al que se enfrentó L con la colaboración de Naomi Misora -novia de Ray Penber y mártir en la historia original-. El tal BB, al que yo conocía a base de frikear por Internet, es un psicópata extremadamente inteligente y con la sana afición de desmembrar, acuchillar y torturar a seres humanos. Físicamente, imitaba a L, por lo que se podía confundir con el primero muy fácilmente. En definitiva, un gran personaje que bien podría estar a la altura de L o Light Yagami.

Bajo esta premisa, la historia prometía: dos mentes brillantes enfrentadas en el juego habitual de 'quién gana a quién' (igual que Kira contra L, pero cambiando a éste por otro villano). Desgraciadamente, no fue así. Por mucho que se tenga un buen argumento, si no se sabe construir una historia como es debido, se llega a la mediocridad o a algo peor: al fracaso absoluto. De hecho, en este caso, es lo segundo: un libro malo, muy malo -¡¡malísimo!!-, por el que, encima, he pagado 16 euros. La autora, Nisio Isin, es una japonesa que, al igual que la gran mayoría de seguidoras de Death Note excepto yo y otras pocas, está enamorada de L. De hecho, y cito textualmente, en el epílogo asegura que estuvo apunto de titular a su basura Another Note: ¡a L me lo comería!. Por desgracia, no lo hizo. Si se hubiera atrevido, nadie habría comprado su maldito libro y jamás habría llegado a España o al resto del mundo.

Pero al final, fue lista y decidió engañar al personal con un título atrayente para la mayor parte de lectores de Death Note. Tras leérselo, me atrevo a decir que el 99,9 por ciento de compradores se acordará del árbol genealógico de la señorita Isin y deseará que se prohíba por ley que esta mujer publique algo más en su vida. Pero a Isin le dará igual, porque la pasta ya se habrá ingresado su cuenta. Maldita estafadora.

Así que amigos, os recomiendo, casi os suplico, que no cometáis mi error: NO OS COMPRÉIS ESTE LIBRO. Es una auténtica mierda. Es literatura barata, está mal escrito y, encima -algo imperdonable para una basura de tal calibre-, es pretencioso. Que os lo deje algún idiota que, como yo, ya lo tiene en la estantería junto a los tomos del manga. Estáis advertidos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Una estrella y unos cuervos que ensombrecían el sol


Ir al cine y salir pensando que no has tirado siete euros a la basura es una de las mejores sensaciones que se pueden sentir hoy en día. Mayor es el placer cuando sales y tienes ESE sentimiento. No soy capaz de explicarlo. Es de plenitud. No, es de ganas de hacer muchas cosas. No, tampoco. Bueno, supongo que alguien sabrá a qué me refiero.

Esa sensación la tuve yo después de salir de ver 'Batman, El Caballero Oscuro'. Durante las más de dos horas de metraje, apenas pude pestañear ante el derroche de talento interpretativo de un genio: Heath Ledger. Alguien capaz de dejar a la altura del betún al mismísimo Christian Bale.

Un año después, fui a ver la obra póstuma de este australiano: ‘El imaginario del Doctor Parnasus’, del genial Terry Gilliam. Irónicamente, el primer plano en el que aparece Heath está colgado-ahoracado del puente de Westminster. ¿Es una broma? No lo era. En ese ambiente de imaginería y carnaval grotesco, Heath interpreta al embaucador. A un simple vendedor de si mismo. Una especie de prostituta de una sociedad que estamos cansados de ver cada día.

La película me pareció una obra maestra que ningunea la creatividad de Tim Burton. Eso puede parecer un insulto, pero no lo es. A mi me encanta Burton. Pero lo siento, Guilliam te ha superado. La película habla de los olvidados. De los que se niegan a aceptar que el mundo ha cambiado. De los que luchan por cumplir sus sueños sin dejar que la realidad los aplaste. De los locos. Del espacio onírico que esconde cada uno de nosotros.

Aunque Heat no cuenta con un personaje tan excepcional como Joker, lo borda. Y no sólo eso. Ves a actores de la talla de Johnny Depp o Jude Law interpretándole a él. No a Tony Liar, sino a él. El 22 de enero de 2008, Heath ponía fin a su vida ingiriendo una cantidad excesiva de tranquilizantes. No se suicidó, simplemente no podía dormir desde hacía meses. La carrera de Ledger es completamente contraria a la de Robert De Niro. Mientras que el primero hizo obras maestras de joven para venderse de viejo, Heath comenzó con películas de mierda para acabar siendo un genio. Nos quedaremos con las ganas de ver el final, como yo me quedé con las ganas de verle haciendo de Joker una vez más. Este post es un homenaje a Heath. Creo que tiene mucho más valor que ese Oscar de la Academia. Nunca habría tenido la maldita estatuilla de estar vivo. Es justo eso de lo que habla El imaginario del Doctor Parnasus. De la mentira de la realidad. De que el verdadero teatro es esa vida de falsedad que rodea las estrellas. Pero Heath era una estrella de verdad, no de las que van por la alfombra roja, sino de las que brillan una noche sin luna.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Zona Zero


Estoy en la Zona Zero. No tiene nada que ver con extraterrestres ni escombros de rascacielos. Simplemente es un lugar que te aísla del mundo, que te impide comprenderlo. Estar aquí dentro es como estar ciego, sordo y mudo. Se llega cuando te caes por una grieta. El mundo está lleno de ellas, pero no se ven. Cuando te quieres dar cuenta, una te ha engullido. Entonces ya es demasiado tarde: estás en la Zona Zero.

Llevo aquí desde ayer. No hay ventanas, no hay puertas. Sólo paredes. Un maldito metro cuadrado en el que sólo te respiras a ti mismo. Si pasas aquí más tiempo del necesario, acabas envenenado. Envenenado de ti. Sobredosis de ego. Una muerte lenta y dolorosa. No quiero morir así.

Me gustaría viajar en el tiempo, volver atrás e intentar encontrar la jodida grieta. Quizá si hubiera mirado un poco habría podido sortearla. Supongo que es el mismo pensamiento que tienen todos los que se ven atrapados en la Zona Zero. Llegar aquí es muy fácil. Tan fácil. Solemos caer los que mantenemos la vista en el cielo y no en el suelo. El mal de los habitantes de los castillos en el aire. Cada uno encerrado en una celda, aislados del mundo. Un mundo del que siempre queremos escapar. Pero cuando estamos fuera, lo echamos de menos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

El día que decidí hacerme un blog

Sábado. 3:00 pm. Un puente por delante. Tras un extraño sueño, cortesía de mi subconsciente -muy habituales por cierto-, una idea me ronda la cabeza: crear un blog. Sí, un blog donde pueda escribir y reflexionar sobre lo que quiera. Un blog donde exprese MI opinión y -muy importante- hable en PRIMERA PERSONA.

Ya era hora de que volviera a reservarme un pequeño espacio en la inmensa realidad de ceros y unos que es internet. Quizá el título de este blog me parece adecuado por eso, porque la red es infinita y todavía quedan muchas realidades intactas y vírgenes por explotar. O quizá simplemente sea en honor a esa gran frase de 'Plug in baby'.

No me voy a presentar, esa será la misión de mis entradas. Y los que las lean irán arrancando poco a poco las capas de esta cebolla-personalidad, hasta que crean que tienen una idea de cómo soy. Llegados a ese punto, apareceré yo para decirles que se equivocan. Bienvenidos a las reflexiones de una caminante del lado oscuro.